La misión joven de verano llevará alivio a 20 mil santiagueños

Allí donde la desolación y la desesperanza conviven con la realidad de cientos de argentinos, en uno de los tantos rincones del país, 300 jóvenes de la Diócesis de Morón llegarán entre el 3 y el 12 de enero y por octavo año consecutivo al departamento de Pellegrini, Santiago del Estero, en una misión pastoral de verano.

Federico Alvarez es coordinador general de la Pastoral Juvenil del Parroquial de Morón, que en esta oportunidad sumará a ese grupo sesenta misioneros, en su mayoría egresados de nuestra escuela.

“Coronamos la labor de todo el año con este ‘compartir’ con la gente del pueblo, en el que fundamentalmente tomamos contacto con sus necesidades y buscamos aliviar de un modo u otro las profundas carencias, como una vivienda digna, alimentos, educación, ingresos magros y falta de higiene”, explica en diálogo con #CaminemosJuntos.

“A eso se suman otros problemas como el trabajo infantil, que en esa zona es altísimo”, lamenta este exalumno de 29 años, profesor de Educación Física.

Durante los días de convivencia en este paraje de 20.514 habitantes, ubicado a casi 250 km al norte de la capital santiagueña, el grupo de jóvenes misioneros busca generar un espacio de encuentro “con un Jesús cercano, celebrando la palabra”.

Encaran, además, actividades para todos los miembros de esa comunidad y celebran junto a los niños del pueblo la
fiesta de Reyes.

La colaboración es clave no sólo en lo social, sino en lo pastoral: hay un solo sacerdote, el padre Sergio, de la parroquia Nueva Esperanza, para 70 parajes repartidos en 5000 km cuadrados.

La Pastoral Juvenil del Parroquial está coordinada desde lo pastoral por el padre Mariano del Río, y la integran mayoritariamente alumnos de la escuela y exalumnos de entre 18 y 21 años. Cuenta, a su vez, con un grupo de asesores que integran, además de Federico, Leandro, Lara, Aluminé, Juan Manuel, Celia, Gonzalo y Nacho.

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